Como Se Dice Gabriel En Inglés

Habíamos visto que cualquier lengua que se precia traduce Alicia; aparentemente, lo mismo puede decirse de las editoriales. Otro campo interesante, esbozado con este último ejemplo, es el de las genealogías. Hay un traductor, el segundo traductor al español en España, Rafael Ballester Escalas —cuya versión publicó la editorial Mateu en 1952—, que se inventa un capítulo, “La historia de un caballo especial”. Quien primero me charló de este capítulo fue Robert Falcó, hace unos años. Con posterioridad he visto que García Déniz lo había usado como trazador en la comparación de traducciones y adaptaciones. El interesante resultado de su investigación es que dicho capítulo, que es de la propia invención de Rafael Ballester Escalas, aparece en prácticamente todas las Alicias publicadas en los cincuenta y sesenta.

Aunque a primer aspecto parezca descabellado, se trata de considerar la “falacia de la preexistencia”, que la traducción existe ahora en algún limbo de las ideas y que nuestro cometido radica en rastrearla y dar con ella. La imagen aquí sería la de las esculturas inconclusas de Miguel Ángel. En ellas, la manera semeja escondida en el mármol, y la labor que se imponía el escultor era simplemente retirar la piedra que la cubría.

Elegí primero 4 versiones (Jaime de Ojeda, 1970; Francisco Torres Oliver, 1984; Ramón Buckley, 1984; Luis Maristany, 1986), pero agregué entonces otra más (Mauro Armiño, 1983). Mientras que traducía el artículo, creé una pequeña lista de distribución con otros traductores y la utilicé para enviar extractos, soliciar ideas (con la petición explícita de que no se consultaran otras versiones) y probar resoluciones. En el final, ciertas resoluciones publicadas procede de la desprendida colaboración de mis corresponsales. En el momento en que hube prácticamente concluido el trabajo, nos reunimos una dorada tarde de mayo en mi casa para una merienda de traductores.

Martin Gardner me ahorró una enorme cantidad de trabajo de investigación, me ayudó a comprender el texto y me enseñó a ojearlo. Nunca me sentí desamparado, nunca estuve solo descifrando las complejidades, los juegos con las palabras y las ironías del artículo. Nuestra percepción de la “sacralidad” del texto ha variado mucho en los últimos cincuenta años, y en este momento nos mostramos mucho más prudentes ante él. Por otro lado, en España la adaptación se empleó en la literatura infantil durante las décadas posteriores a la guerra civil como forma de manipulación y censura política y también ideológica en el acceso a la civilización de las jóvenes generaciones.

Por Dios

Por otro, la extraordinaria presencia de Alicia en la lengua castellana. En una carta fechada el 31 de marzo de 1871, Carroll pide a su editor Macmillan que mande ejemplares de la traducción francesa y alemana a determinada señorita Timiriasev de San Petersburgo, “quien, según creo, va a traducir Alicia al ruso”. Warren Weaver, Alice in many tongues, Madison, The University of Wisconsin Press, p. 47. El diario del viaje a Rusia, efectuado 4 años antes, no relata a ninguna señorita Timisiarev durante las dos estancias en San Petersburgo, del 27 de julio al 2 de agosto y del 19 al 26 de agosto de 1867. La fecha oficial de la primera edición es junio 1865, pero Carroll, descontento con la calidad de la impresión, mandó sacar a principios de agosto los libros —aparentemente a instancias de Tenniel— y regresar a imprimirlos. En una carta del 24 de agosto de 1866, Dodgson pregunta a Frederick McMillan, su editor, qué le parece su iniciativa de traducir el libro al alemán y el francés.

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En mi versión utilicé versos heptasílabos, que forman un alejandrino en la cola. Tal es así que antes de comentar mis vivencias como traductor de Alicia en el país de las maravillas, intentaré resumir mis descubrimientos bibliográficos cerca de dos puntos. Por una parte, la fácil relación cronológica de las diferentes ediciones de Alicia en el país de las maravillas en las distintas lenguas del Estado expone el peso de estas lenguas y, sobre todo, sus intentos por acceder a cierta posición de normalidad y a su afirmación como lenguas de cultura.

DiccionarioBusca palabras y grupos de palabras en diccionarios bilingües completos y de gran calidad, y utiliza el buscador de traducciones con millones de ejemplos de Internet. Unos años antes, en 1922, había aparecido en La capital de españa, publicada por la editorial Rivadeneyra, una versión castellana abreviada (14 páginas), ilustrada por Santana Bonilla y sin que conste el nombre del traductor. Esta versión es citada por Warren Weaver, uno de los enormes especialistas en Carroll, como la primera versión en catalán. Este error es repetido por muchos investigadores de Carroll, que a veces la atribuyen incluso a Josep Carner. Por este motivo, no deseo que mi opción se entienda como una toma de situación componente por mi parte; pienso que mi decisión se acomoda escrupulosamente al original y a la intención del autor, de juzgar por la pruebas textuales de que disponemos.

Gabriel Aresti, Por Vez Primera En Inglés

Este fenómeno ayuda a explicar también mi sensibilidad exacerbada frente a la adaptación como trámite general. Una de las capacidades que debe desarrollar un traductor es la capacidad de análisis crítico de las obras de solicitud. No solo pues no es raro, frente determinada duda o contrariedad, localizar soluciones incompletas, divergentes o erróneas, sino más bien por el hecho de que la precisión en la búsqueda impide la disipación del esfuerzo. En realidad, todas y cada una de las traducciones hasta 1970 semejan sostener una enorme deuda con los trabajos de Juan Gutiérrez Gili o Rafael Ballester Escalas. La influencia de este último se adentra en los setenta y llega hasta los ochenta de través de las permanentes ediciones y reediciones de la editorial Bruguera, que llega a tener siete ediciones en su catálogo, prácticamente todas deudoras de Ballester Escalas y su Caballo Perfecto. Me detendré aquí porque no es este el sitio para seguir tirando de estas hebras.

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La palabra God no sólo no hace aparición en Alice in Wonderland, sino que tampoco hay indicio de la divinidad ni de su nombre del otro lado del espéculo. Además de esto, en Through the Looking-Glass, que he vuelto a releer en la edición de Martin Gardner mientras preparaba esta intervención, no se menciona en ningún instante a los alfiles (que son obispos, en inglés), lo cual no deja de ser curioso en un cuento que es al mismo tiempo una partida de ajedrez. Gardner conjetura que la omisión es debida al respeto por el clero. Además de esto, según señala también Gardner en una nota al segundo capítulo, “The Garden of Live Flowers” (“El jardín de las flores vivas”), aparentemente Carroll deseó poblar su jardín con unas flores temperamentales que aludieran de alguna manera a las pasiones humanas y utilizó en un primer instante pasionarias . Cuando descubrió su auténtica etimología y que debían su nombre a la simbología crística (cinco estambres/llagas; tres estigmas/clavos; corona de espinas), las reemplazó por los exuberantes lis atigrados .

Además de esto, me agradaría enseñar esta reflexión como ejemplo del modo en que la traducción interroga el original de otra manera, en formas a veces menos alcanzables a los que leen en lengua original. También debió de influir en el boom de traducciones el que, al pasar en 1907 al dominio público, el libro —del que ya en 1884 se habían vendido unos cien mil ejemplares— fue objeto de una multitud de ediciones en inglés. Véase Warren Weaver, Alice in many tongues, Madison, The University of Wisconsin Press, p. 28. A esta labor se entregan en los años veinte la tríada formada por Josep Carner, Carles Riba y Marià Manent. Las traducciones pasan de representar en 1926 el 9,6 por ciento de la producción catalana al 24, 3 por ciento en 1930.

Se trata de una versión efectuada por uno de los padres de la lengua catalana actualizada, Josep Carner, el Príncipe de los Poetas. Parece ser, Carner la había efectuado unos ocho años antes para la Editorial Catalana, que entonces dirigía; en realidad, la traducción apareció anunciada en La Veu de Catalunya el 1 de febrero de 1919, con ilustraciones del dibujante novecentista Pere Torné Esquius. Al final, la colección infantil en la que el libro estaba proyectado jamás vio la luz. La imitación tiene su gracia, pero desde mi criterio como traductor prefiero una fusión más impecable entre esos 2 términos, el qué y el de qué forma, que intento no sentir como opuestos. Percibo como excesiva en este punto la naturalización (la domesticación, como afirmaría Venuti).

Como traductor siento que soy un lector con una clase especial de poder, que en ocasiones encuentro pequeñas llaves doradas con las que abrir o cerrar puertas interpretativas, y de ningún modo deseaba facilitar la riqueza del libro de Carroll, la diversidad de lecturas que permite. En todo caso, por usar una serie cronológica homogénea, descontando las ediciones con menos de cien páginas —para no considerar las ediciones resumidas—, he encontrado datos de unas 180 ediciones desde 1970. La cifra real es mayor, ya que, como he dicho, mis datos son fragmentarios.

VASOS COMUNICANTES no se hace responsable de las opiniones de los ayudantes, que no representan a la revista ni a ACE Traductores. Pietrocòla-Rossetti, exiliado garibaldino en Londres, familiar de los Rossetti prerrafaelitas, condenado a muerte por el rey de Nápoles y que más tarde se transformaría en un personaje destacado del movimiento evangélico italiano. Las reimpresiones de las diferentes versiones de Bruguera (sobre todo la de María Martí García) y las de Jaime de Ojeda en Coalición, Ramón Buckley o Luis Maristany bajo distintos sellos se cuentan por decenas.